Edén en Rodas II
Este templo, uno de los que más trabajo me costó visitar según puedo recordar por las cinco ocasiones en que el intento se frustró.
Templo de Santa Helena
Puerto de la Selva | Girona
Tiene un origen muy antiguo que se debería situar cronológicamente entre los siglos VIII y IX.
La primera fecha documentada que hace mención a la iglesia es de 974. Se trata de una bula del papa Benedicto VI donde figura una confirmación de bienes del monasterio de San Pedro de Rodas y se la denomina Santa Creu de Rodes construida con aprovechamiento de la torre vigía existente que se adaptó como campanario.
Este vínculo con el cenobio benedictino se va manteniendo en el tiempo. Más adelante, entre 1116 y 1118, se encuentra lo que se ha interpretado como un acta de consagración de la iglesia. Muy probablemente se trata sólo de la conversión de la iglesia en parroquia continuando, sin embargo, ligada al monasterio.
Cuando el pueblo de Santa Cruz perdió progresivamente su población y quedó finalmente abandonado, la parroquia también fue perdiendo importancia. Este proceso posiblemente se desarrolló entre los siglos XIV y XV. En 1455 aún tenía tres sacerdotes.
En 1517 se menciona por primera vez con el nombre de Santa Helena (personaje ligado a la Leyenda de la Cruz). Más adelante, en 1572 ya había perdido la categoría de parroquia. Desde el monasterio se intentó mantener su función de forma artificial y todavía en 1820 sirvió de lugar de enterramiento de un abad, cuando la comunidad ya había abandonado el monasterio y se había trasladado a Figueras.
Se trata de una interesante y antigua construcción, con partes muy antiguas y muchas modificaciones. Originalmente se trataba de un edificio con una nave única, cubierta con bóveda de cañón y acabada con tres ábsides trapezoidales dispuestos en forma de cruz. Con el tiempo los ábsides laterales perdieron los muros de poniente, abriendo a través de unos arcos que comunican con unas naves laterales que se levantaron de nuevo y que al mismo tiempo dan a la antigua nave central a través unos amplios arcos abiertos en los muros laterales de ésta y que soportan la bóveda primitiva. Con esta modificación la primitiva iglesia prerrománica se convirtió es una curiosa iglesia de tres naves con un ábside, con arcos entre las naves. Aunque se hicieron más modificaciones en el edificio, como el añadido un atrio y una sacristía.
En el interior del absidiolo encontramos un vano exteriormente decorado con cerámica roja y en el interior de las absidiolas, pinturas murales en cuadros rojo y blanco.
En el muro este de la absidiola derecha, friso de hornacinas a ambos lados de la ventana y en el norte un precioso vano cegado.
En los siglos XVI y XVII, se añaden dos naves laterales y se cubre todo el templo con bóveda de cañón.
Curiosas estrellas perdidas en el firmamento del arco toral.
Alrededor del templo, restos arqueológicos dejan ver la existencia de un poblado con dos puertas que cerraban el camino hacia el monasterio de San Pedro de Rodas y permitían su defensa a la par que permitía cobrar peaje a los numerosos peregrinos que lo visitaban.
Junto a la plaza, restos de casas de herrero, tabernero, notario y otros trabajos que dependían del monasterio y que atestiguan la pujanza de este emplazamiento medieval que llegó a contar con dos centenares de moradores.





























