Edén en Puebla de Castro
La Puebla de Castro es una villa altoaragonesa situada en la margen derecha del río Esera, a 13 kilómetros al norte de Barbastro y a quince de Benabarre.
Templo de San Román
Puebla de Castro | Lleida
Su nombre anuncia a nueva población referida al primitivo de Castro como único vestigio íbero que precedió a la romana Labitolosa, plaza que defendía el paso del Cinca y el Esera.
Consta escritura de privilegio en el Archivo capitular que “ en el año 775 el Rey de Francia sacó a Castro del poder de los moros y dio a esta iglesia a los monjes benedictinos, quienes permanecieron en ella hasta el 1466”. Se llamaba colegial de Castro, templo que gozó de muchas y preciosas alhajas y ropas de valor que recibió de manos de bienhechores y patronos, pus no en vano, tras ser ganada por el rey Sancho Ramírez , tras ser mantenida y mimada por Alfonso I el Batallador, acabó en manos de
Jaime I, quien tuvo con la hija de don Sancho de Antillón un hijo ilegítimo a quien llamaron Fernán Sánchez al que el rey dióle la villa de Castro y de Estadilla formando la baronía de Castro.
Jaime I, quien tuvo con la hija de don Sancho de Antillón un hijo ilegítimo a quien llamaron Fernán Sánchez al que el rey dióle la villa de Castro y de Estadilla formando la baronía de Castro.
El templo actual, la ermita de San Román, es el único vestigio de aquella población medieval, que gozaba de castillo en el monte Calvario.
Se trata de una construcción de única nave perteneciente a la primera mitad del siglo XIII. Mide veinticuatro metros de longitud por nueve de latitud. Es de planta rectangular y ábside semicircular.
La puerta de ingreso, y todo el hastial de la fachada, fue reformado posteriormente aunque conserva en la clave el crismón original primitivo.
Sobre la portada, hay un ventanal de medio punto y una espadaña de dos vanos en remate de piñón con imposta semicircular.
En los muros laterales, sendos grupos de tres contrafuertes a modo de bandas, de metro y medio de anchura, que se corresponden a los apoyos de los arcos fajones del interior.
Hay dos ventanales aspillerados y cornisa corrida sobre modillones sin labra. Junto a la tercera banda, las puertas que hoy, tapiadas, comunicaban con el templo.
El ábside tiene cuatro fajas verticales de treinta centímetros de ancho y cornisa de arquillos lombardo-catalanes. Sobre la faja, tacos ajedrezados.
En un sillar del segundo contrafuerte del muro meridional, una inscripción funeraria. “OBIIT ANDREAS DIACHON CVI SIT REQUIES”…
El interior es de nave de salón de planta rectangular abovedada de medio cañón semicircular, con tres arcos fajones que descansa en pilastrones adosados de 0,96 metros de anchura por 0,40 de espesor, arrancando del piso.
A lo largo de los muros, corre una imposta ajedrezada.
El ábside esta orientado ortodoxamente, semicircular y con bóveda de horno. En su muro, tres ventanales abocinados sin columnas. La superficie libre se desarrolla en arquería con arquivolta moldurada que circunscribe los ventanales y se apoya en cuatro columnas de fuste de ocho centímetros de diámetro con capiteles de sencilla labra.
A finales del siglo XIV se emplazó al pie de la nave un coro alto de madera sobre la puerta de acceso y realizado con vigas y tableros que lo dotan de antepecho.
La decoración es fascinante. Figurillas en metopas, zapatas y remates; flora estilizada y escudetes de la casa de los Castro.
Ente los escudos góticos de este coro, cuartelado; primero y cuarto de gules; segundo y tercero, estrella de gules en plata. Capo de gules, cinco roeles de plata, castillo de oro sobre fondo de gules…
La policromía de este coro gótico-mudéjar es viva y fuente inspiración para mi madrina Laura que no se resistió a reproducirla para exponerla en la Fundación de Aguilar de Campoo resultando ser la estrella del conjunto de pinturas expuesto.
Un importante retablo de pintura oculta parte del muro absidal. Del que hubo anteriormente, subsisten dos tablas de 1303 (“ Fo efecto lo present retaulo anno MCCCIII”) con las figuras de San Pedro y San Pablo sedentes en tronos. El actual consta de quince tablas mas cuatro el tabernáculo que ofrecen en el centro a San Román, la Circuncisión del Señor y el Calvario arriba y debajo, escenas de la Pasión.
A mano izquierda del acceso, su pila.
Finalizamos con los capiteles de su interior mencionados.






















