Museo del Cántaro en Valoria la Buena
Valoria la Buena alberga el único museo monográfico de cántaros que existe en España (y posiblemente en el mundo). Reúne más de 1.000 cántaros, de los aproximadamente 1.500 que posee su propietaria, Margarita Martínez. El resto no están expuestos por falta de espacio. Margarita Martínez y su marido, Gabriel Calvo (fallecido en 2021) fueron de siempre amantes de la alfarería.
|||||| El único Museo monográfico de cántaros que existe en España y posiblemente en el mundo |
Por motivos laborales viajaron por todo el país y decidieron aprovecharlo para coleccionar cántaros por ser de los primigenios artículos objeto de alfarería dada la necesidad de recoger un elemento vital como el agua en fuentes, manantiales, pozos, cuevas, etc. ya que en las casas no había agua corriente. La recopilación la iniciaron en 1988 y hasta 2021, que muere Gabriel.
Elaboraron un listado de alfareros clasificados por su ubicación geográfica, para visitarlos cuando pasaran cerca. Otros los adquirieron a particulares de los pueblos por los que pasaban, que solían tenerlos totalmente abandonados en gallineros, altillos, etc. y algunos se aprovechaban y les pedían un precio abusivo, mientras que otros se los daban encantados de deshacerse de lo que para ellos era un cacharro sin valor y un estorbo. Incluso alguno lo obtuvieron procedente de la restauración de catedrales barrocas, en las que se usaban para quitar peso en las bóvedas y ganar sonoridad. En la fase final de su recopilación, recurrieron al intercambio con otros coleccionistas.
|||||| Todos los cántaros recopilados son españoles, salvo uno que es francés. |
Abierto en julio de 2005
Aunque madrileños, por motivos laborales vivieron 14 años en Valoria, y le propusieron al Ayuntamiento la posibilidad de abrir un museo para exponerlos. Coincidió que en Valoria querían dar uso a unas instalaciones que habían albergado a la Guardia Civil y que en ese momento estaban desocupadas, por lo que fue todo rodado, gracias también a la financiación de la Diputación. De esta forma, desde el 2 de julio de 2005 esta localidad cerrateña cuenta, en régimen de cesión, con esta excepcional muestra de patrimonio cultural.
Ordenados por zonas geográficas de origen
En este museo están ordenados por zonas geográficas de origen, lo que permite apreciar las diferencias en sus formas, con paneles que explican su decoración, el material, la técnica y utensilios con el que están elaborados, su modo de repararlos, etc. Por ejemplo los de Canarias son muy peculiares. Están muy decorados y su vasija es muy ancha para posibilitar sacar el agua con un cazo sin necesidad de inclinar el cántaro. Disponen de un platillo con agujero para decantar el agua, ya que se recogía de las cuevas y tenía muchas impurezas. Los más antiguos son de los S XV y XVI, procedentes de Sevilla. La mayoría son de agua, aunque hay alguno de aceite, de aguardiente, etc.
Si un cántaro suena, algo lleva
Gabriel Calvo fue miembro de la Asociación Española de Ceramología y junto con Margarita Martínez han realizado numerosas colaboraciones en revistas del sector, seminarios, presentaciones en congresos y en el libro Barros populares de Sevilla y su provincia, editado por el Museo del Barro de Andalucía. Hasta que en 2021 escribieron su propio libro, Si un cántaro suena, algo lleva. En él hacen un repaso histórico descriptivo del cántaro en la cultura popular en España, mencionando los usos posibles, ya que no se usaban solamente para el agua. Existen cántaros de vino, de aceite, cantarillas, cántaros de niños, para animales, para miel, para apagar fuegos, para caracoleras (con agujeritos), para anguilas, para azufre, para desechos, etc.
Forma de los cántaros
En cuanto a la forma de los cántaros, les hay más achatados y más esbeltos. Los achatados eran ideales para que las mujeres los portasen en la cabeza (con rodetes, una especie de almohadilla) y poder alcanzar el asa para sujetarlos con una mano mientras con la otra mano portar otro cántaro. Otra forma de llevarlos las mujeres era uno apoyado en la cadera y abrazado, y otro cántaro pequeño o un botijo con la otra mano. Los hombres solían llevarlos al hombro. Los alargados eran más aptos para su traslado en serones en las caballerías. A menudo la fuente en la que recoger el agua se convertía en lugar de cortejo de los jóvenes y de encuentro de las parejas, lo que a veces provocaba que las mozas vaciaran el agua de los cántaros en su casa sin ser vistas, para tener la excusa de salir a la fuente a llenarlos de nuevo.
El cántaro de la novia
En este contexto existía el denominado cántaro de la novia con presencia en el museo de Valoria. Cuando un chico se comprometía con una chica le regalaba un cántaro con grabados como las iniciales de ambos o frases del tipo viva mi novia. Generalmente ella lo ponía en una cantarera, sin más uso que el decorativo, ya que eran muy pesados y ásperos (tenían incisiones y dibujos, y muchos de ellos estaban vidriados), formando parte del ajuar de boda. No obstante a veces la chica lo llevaba a la fuente como forma de anunciar a otros chicos que ya estaba comprometida y evitar que se insinuaran.
El cántaro a veces es una alegoría del vientre femenino.
Así, en la cultura gitana existía un rito nupcial consistente en romper un cántaro como señal de la pérdida de la virginidad.
Los aguadores
En su libro también hablan de los aguadores, denominados azacán en el siglo XIV el algunos lugares. Iban con carretillas, o caballerías, llevando el agua por toda la ciudad (en los pueblo se necesitaba menos, pues tienen las fuentes más cerca) anunciándose “el aguador, el aguador”, cargando un número par de cántaros (cuatro, o generalmente seis) si iban en caballerías, para que estas estuvieran equilibradas. Su actividad estaba regulada por los ayuntamientos, tenían que tener un carnet y delimitadas las fuentes a las que podía acudir cada uno para que no hubiera disputas entre ellos.
Cerrato insólito
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|||||| Gabriel Calvo fue nombrado hijo adoptivo de Valoria en marzo de 2023. |
Actualización jun2026 | 💥+242 👀



























