Edén en Requijada
A finales de Julio de 2011 le dijimos que lo acompañaríamos para darle ánimo en el juicio que tenía en Sepúlveda. Y lo cumplimos. Pero al entrar en Sala, desaparecimos todos y nos libramos de este “picapleitos” para visitar el templo románico de Requijada, pues no en vano en latín, significa “ lugar apartado o retirado”, evitando así tener que aguantarlo y que él se buscara la vida.
Templo de Nuestra Señora de Las Vegas
Requijada | Segovia
Lugar tan retirado y solitario que ya en 1446, Madoz se refería como templo al que el cura aparecía por allí una sola vez por semana diciendo misa “con hostias que avian mal sabor por ser de tan luengo tiempo fechas que olían”, mientras yo penaba por la incorruptibilidad del cuerpo de Cristo que me habían enseñado en la perrera religiosa de pago.
Antes de que lo comente Anónimo, declararé que efectivamente lo encontramos cerrado. Se trata de uno de los templos más interesantes de la Villa y Tierra segoviana de Pedraza. Con un ábside al lado de la Epístola, plano al exterior y muy tosco en todos sus elementos lo que ha inducido a considerarlo como uno de los más antiguos de la provincia y que, sin embargo es por impericia de canteros románicos obligados a reconstruir sobre una pequeña construcción de cabecera tribulada y restos de mosaico sepulcral y piscina bautismal de inmersión paleocristianas que confunden la datación de su construcción.
Nos enfrentamos a un edificio de considerables dimensiones con tres naves y correspondientes ábsides sobre el que en el septentrional se alzó una torre campanario con troneras dos a cada lado. Material de mampostería con sillares en esquinas. Cabecera con vanos que iluminan el interior.
Ábside central más elevado con ventanas saeteras y cornisa de perfil biselado con canecillos cavetos.
Pórtico único que se extiende adosado al paño sur en su longitud total de la nave y compuesto por siete arcos de medio punto que apoyan en columnas pareadas soportadas en banco corrido y que cubre un tejaroz que cobija canecillos con rostros humanos, felinos, aves, serpientes…
En su lateral de occidente, dos lápidas sepulcrales del siglo XVII de la familia Chavida.
Entrada al lado este del pórtico con arco de medio punto, doble rosca, chambrana y cimacio nacelado que apoya en dobles columnas coronadas con capiteles de sirenas de doble cola, centauros sagitarios en actitud de cazarlas, personaje descabezado sobre dromedario, figuras descabezadas con túnica larga, aves zancudas picoteándose las patas.
Antes de que lo comente Anónimo, declararé que efectivamente lo encontramos cerrado. Se trata de uno de los templos más interesantes de la Villa y Tierra segoviana de Pedraza. Con un ábside al lado de la Epístola, plano al exterior y muy tosco en todos sus elementos lo que ha inducido a considerarlo como uno de los más antiguos de la provincia y que, sin embargo es por impericia de canteros románicos obligados a reconstruir sobre una pequeña construcción de cabecera tribulada y restos de mosaico sepulcral y piscina bautismal de inmersión paleocristianas que confunden la datación de su construcción.
Nos enfrentamos a un edificio de considerables dimensiones con tres naves y correspondientes ábsides sobre el que en el septentrional se alzó una torre campanario con troneras dos a cada lado. Material de mampostería con sillares en esquinas. Cabecera con vanos que iluminan el interior.
Ábside central más elevado con ventanas saeteras y cornisa de perfil biselado con canecillos cavetos.
Pórtico único que se extiende adosado al paño sur en su longitud total de la nave y compuesto por siete arcos de medio punto que apoyan en columnas pareadas soportadas en banco corrido y que cubre un tejaroz que cobija canecillos con rostros humanos, felinos, aves, serpientes…
En su lateral de occidente, dos lápidas sepulcrales del siglo XVII de la familia Chavida.
Entrada al lado este del pórtico con arco de medio punto, doble rosca, chambrana y cimacio nacelado que apoya en dobles columnas coronadas con capiteles de sirenas de doble cola, centauros sagitarios en actitud de cazarlas, personaje descabezado sobre dromedario, figuras descabezadas con túnica larga, aves zancudas picoteándose las patas.
En la parte occidental, tres arcos de columnas pareadas con capiteles de arpías, hojas de acanto y cabecitas humanas.
La portada con cuatro arquivoltas decoradas con roleos, billetes, bocel, rosetas bajo chambrana de billetes y dos bellos relieves que componen una original Anunciación con María y el arcángel Gabriel haciendo la “peineta”, que parecen dialogar desde las enjutas.
Ligeramente adelantada, conserva la policromía original en rojo, blanco y negro, que se recoge en columnas adornadas con capiteles de cuadrúpedos, máscara con cuernos, arpías y hombre de cabello largo con serpiente enroscada en su cintura.
Conserva en su interior pinturas del siglo XVI con programa iconográfico de la Resurrección, Crucifixión y Descendimiento y a San Pedro, San Pablo y San Cristóbal que no pudimos ver.



























