Un escultor y un poeta
En 1998, poetas palentinos coordinados por la catedrática y académica de la Institución Tello Téllez, Casilda Ordóñez, escribieron poemas a Victorio Macho. El libro se abre con el dedicado por Casilda a Zoila Barrós, esposa del escultor. Marcelino le enviaba la revista Rocamador que él leía con interés y agradecía los primeros contactos entre ambos. Transcribo el encuentro entre escultor y poeta joven, Marcelino García Velasco que contaba 23 años.
Me había citado mediante carta: «Espero verle el domingo que iré con mi esposa a Palencia» y yo, con 23 años, mi timidez y el miedo escénico de entrar por primera vez en el hotel Jorge Manrique allá que me fui, pregunté a un conserje por el escultor y me indicó que estaba con las autoridades en el piso 6º. Al salir del ascensor se me pusieron los colores como anunciadores porque en aquella sala de recepción estaban todas las autoridades y muchas más personas, me presenté a él cuando pude, con mi color y todo, ah Marcelino, te esperaba. Me agarró de un brazo y ya no me soltó hasta después de haber despedido a la gente que encontraba, «Uds. perdonen pero a mi edad viajar desde Toledo cansa».
Y nos quedamos solos Zoila, Victorio y yo. Él hablaba y hablaba porque le gustaba ser escuchado en aquellas cosas para él importantes: su niñez en Palencia, sus orígenes humildes, el desprecio de la alta sociedad palentina no sé si por considerarle un intruso en ella al haberse casado con una rica representante de la misma, Martínez Romarate, de una familia poderosa de Paredes de Nava, dueña de una hermosa finca en la que Antonio Machado, seguramente, conoció a Pilar Valderrama. Y que llamó -por estar casada con un Martínez Romarate- Guiomar, ya que el amor en él fue silencioso y en ella no tanto. Victorio Macho se sentía orgulloso creador del Cristo del Otero al ponerlo sobre una cúpula de tierra calcinada, son palabras suyas, y su desprecio a la iglesia palentina donde solo encontró como defensor al obispo Parrado pero no al cabildo que le impidió enterrar en la catedral o en su claustro a su hermano Marcelo colocando en su tumba la hermosa escultura que le había hecho. Toda la gente que hoy entra en nuestro templo grande la habría admirado. Así, está en Toledo casi encerrada.
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Actualización Sep2026 | 💥+464 👀






























