Edén en Rodas
Aún conservo en mi memoria la primera visita que realicé en 2010 a este conjunto que es, tal vez, el más sentido y apreciado de mi madrina Laura Baruk.
Monasterio de San Pedro y Castillo de San Salvador del Verdel
Puerto de la Selva | Girona
Puede ser que por eso lo visitara en tres ocasiones más en fechas posteriores. O por su belleza y grandiosidad.
La técnica era siempre la misma: abandonábamos en el coche el transporting y me introducía en un gran bolso ad hoc con el que salvaba las horribles prohibiciones para mascotas.
San Pedro de Rodas es un antiguo monasterio benedictino situado en la montaña de la Verdera, a unos 520 metros sobre el nivel del mar que ofrece unas vistas impresionantes. Existe constancia arqueológica de la existencia de un gran edificio tardoantiguo del siglo VI y en el IX, menciones documentales de una pequeña celda monástica que en el siguiente siglo mereció la atención del noble Tasi y del conde Gausfred d´Empuries dotándolo de donaciones de tierras y privilegios que culminaron en 944 cuando reyes francos y el mismo Papa lo convirtieron en abadía culminando en el templo y monasterio del XI-XII que hoy podemos contemplar.
Posee una bodega (XVII-XVII) consistente en edificio de tres plantas construida sobre estructuras más antiguas donde los pisos superiores estaban dedicados a almacén y viviendas de payeses y criados y la inferior a despensa y bodega propiamente dicha, toda ella con bóvedas y arcadas y que alberga la roca madre de la montaña.
El templo, propiamente dicho, consagró su cabecera en 1022 y no se finalizaría hasta finales del siglo XI.
Tras su construcción se procedió a dotarlo, en su extremo occidental, de un atrio o galilea con la original entrada de mármol del siglo XII, hoy desaparecida, que fuera esculpida por el taller del maestro Cabestany y que, expoliada a mediados del siglo XIX, solo conserva, in situ, fragmentos de la parte inferior de la puerta.
Tanto su arquitectura como la decoración de los capiteles recuerdan construcciones de época romana. Su bóveda de 16 metros de altura, sostenida por pilares y columnas que se adornan con capiteles corintios y de entrelazos en los arcos formeros.
Las naves laterales, con bóveda de cañón, actúan de contrafuertes para sostener la central y sus pasillos desembocan directamente en la girola del ábside principal, salvando la pendiente de la montaña rebajando el sector sur de la peña y rellenando el desnivel norte con 4 metros.
La cabecera está formada por tres ábsides semicirculares de los que los laterales se consagran a San Pablo y San Andrés y el central a San Pedro. El central con cripta y deambulatorio y en el suelo del presbiterio una cámara de reliquias para los peregrinos que precedía al ara marmórea del altar expoliada con dinamita a principios del siglo XX.
La girola ( s. X-XI) es un pasillo que rodea al presbiterio para uso del peregrino que visitaba la cámara de las reliquias. En su extremo oriental, una absidiola pequeña conserva aún restos de pintura mural con dos personajes nimbados y en sus muros de acceso dos arcosolios funerarios de su fundador Tasi y de su hijo y primer abad del lugar, Hidesind..
La cripta es una construcción anular para culto de las reliquias. Bajo el presbiterio, una columna en forma de palmera sostiene las estructuras superiores.
Dos claustros: el inferior (s.XI) muy primitivo con galerías porticadas en torno a patio trapezoidal con cisterna. El superior (s. XII) reconstruido. La sala capitular (s.XII) al lado de levante del claustro, hoy sala vacía e inaccesible a los visitantes.
El refectorio accesible a través de puerta con dintel e iluminado por óculo se cubre con bóveda apuntada y rodeado de ventanales construido con hiladas de opus spicatum u obra en espiga.
La portería o entrada original (s. X) se encontraba al norte, bajo la base de la torre del campanario.
La despensa (s.XII-XVII) con dos estructuras subterráneas para fresquera y depósito de agua, prohibidos al visitante.
Dos torres: una con función defensiva, sin puerta en planta baja y de tres plantas accesibles a través de trampillas que culmina en balconada con matacanes. La otra con igual altura de 27 metros, es de planta cuadrada, tres pisos con ventanas de medio punto y sin decoración y el tercero que alberga el campanario y se decora en el capitel de la columna de sus ventanas.
Lo más divertido era ascender al castillo de Verdera. situado en el pico más elevado de la sierra de Rodas, a 670 metros sobre el nivel del mar. El primer documento que menciona la existencia del castillo de Verdera pertenece al año 904. Así, podemos deducir que la fortificación ya existía al menos desde el siglo IX y dentro del cual se construyó el templo dedicado a San Salvador dos siglos después.
Un mirador maravilloso de todo su entorno: el Alto Ampurdán, el golfo de Rosas, la península del Cabo de Creus, el macizo del Canigó, la sierra de la Albera, el golfo de León,... un panorama grandioso que compensa sobradamente el esfuerzo de la ascensión.

Actualización jul2026 | 💥+166 👀


























