Poetas: Carlos Urueña
Los palentinos rendimos devoción a la Virgen de la Calle, morenilla, pequeña, dulce imagen con su Niño. Me llegó la leyenda: música y canto. Me gustó. Reenvié. Mi inolvidable, Carlos Urueña González fue, para mí, adelantado mayor y cantor de la Virgen.
![]() |
| Carlos Urueña, Villagarcía de Campos (Valladolid) 19/nov/1911 - Palencia, 6/ene/2008 |
Por 150 premios y 17 libros, reconocido como Académico de la Pontificia y Real Academia Mariana de Lleida. Socio de honor de la Unión Artística Vallisoletana y de la Casa de Palencia en Valladolid. Botijero Mayor, Botijo de Oro y Placa de los Reyes Católicos en Dueñas. Trofeos: Capitán General de Cataluña, Consulado de Guatemala en Barcelona, Ciudad de Valladolid, Diputación Provincial de Soria, Mesa Poética Jorge Manrique y Grupos Literarios Juan de Baños y Sarmiento. Vivió 97 años (1911-2008). Perteneció a Movimientos Culturales Poéticos: Peña Nubis, Rocamador, Juan de Baños, Páginas al viento, Asociación Cultural Muriel, Club Amigos de Alemania y El Saloncillo. Enriqueta Palacios, alma del mismo.
Sus hijos nos dedicaron, con cariño, en su nombre, su libro: Leyendas palentinas de la Virgen, (2008). Algunas tardes fuimos a visitarle en su casa. Se hacía querer por su bondad y serena palabra; nunca estaba solo y sí rodeado de personas que escuchaban atentas. Recordaba Marcelino: como Vicente Aleixandre en su casa de Velintonia. Una tarde, le hice una fotografía que sus hijos, Carmen Emilia, Teresa y Carlos, gracias por vuestro detalle, incluyen. Ellos escribieron: «El año anterior a su fallecimiento, publicó De la cuna a la Cruz, dedicado a la vida de Jesucristo, y su deseo era que su último libro estuviese consagrado a la Santísima Virgen». Recuerdan al padre «como poeta, honesto, espiritual y profundamente religioso. Agradecen a quienes le acompañaron alrededor de la mesa camilla, en la salita, pequeña, acogedora y calurosa, a todos, nuestro agradecimiento y cariño y lo dedicamos a la Legión de María». El prólogo, impecable, de José María Fernández Nieto.
Así cantó Carlos Urueña a la Patrona:
«Amanecía...
Y Palencia
vistió sus galas radiantes.
Resplandecía en el leño
la sonrisa de una imagen
y el eco de este milagro
llegó a lejanos lugares
con un cantar de campanas
en el correo del aire.
Toda Palencia es un salmo
con Palencia en los altares. (...)»




















