Steve Gill, neurocirujano
Unos años después de esta complicada operación, científicos del hospital Frenchay, de Bristol, que investigaban la parte dañada en el cerebro de los enfermos de Parkinson, dirigidos por Steven Gill, inyectaron una nueva proteína que a través de un catéter iba directamente a la zona dañada del cerebro. Al cabo de cinco meses, los enfermos observaron notables mejoras en sus actividades motrices, según publica la revista médica "Nature Medicine".
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Da un poco yuyú. ¿Y si se equivoca el cirujano y te coloca la cabeza del revés?
ResponderEliminarjajajajajajajaja
ResponderEliminarJajaja, qué jodíos...
ResponderEliminarAl ejecutar al hermano de Saddam, Barsan al-Tikriti, sucedió algo “poco usual”: su cabeza se separó del cuerpo al ser colgado.
Buen día, majicos