Asedio a la Loma
La arqueología está confirmando que las guerras cántabras, tal como referían las fuentes clásicas, fueron unas guerras de cierta envergadura.
El teatro de operaciones de La Loma está aportando nueva luz sobre un período histórico muchas veces mitificado y generalmente mal estudiado. Ha venido a mostramos la realidad de aquel conflicto y las dimensiones del mismo, que abarcaron un amplio espacio geográfico del sector central de la Cordillera Cantábrica y en el que se vieron involucradas comunidades indígenas como los camaricos del Alto Carrión y del Alto Pisuerga, de los que se desconocía su activa participación en las guerras cántabras o que hubiesen sido el objetivo de los ejércitos de Roma.
Última actualización, Ene2025 | +574👀
Eduardo Peralta Labrador
Editorial Aruz, Julio de 2008
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Me encanta la Edad Antigua, pero si es cercana a nosotros, mejor aún.
ResponderEliminarBuen post, seguro que es un gran libro.
Saludos.
Las cruentas represiones, y la romana sobre los cántabros lo fue, crean héroes que recordar (Corocotta) y frases que citar (Aquí está mi cabeza, vengo a por la recompensa).
ResponderEliminarEsta última hace referencia a la recompensa que Roma, en concreto Augusto, ofrecía por la cabeza de Corocotta y se presentó el mismo para cobrarla.
Un saludo
Qué ricos, los camáricos... No he podido resistirme.
ResponderEliminarEn cuanto a Corocotta, se discute la tesis de Schulten, quien, al parecer, habría traducido e interpretado mal a Dión Casio.
En todo caso, de la importancia de las guerras habla el hecho de que el mismo Augusto viajara a la Península Ibérica para dirigirlas.
Hace pocos meses tuve la suerte de conocer al fin la montaña palentina. Aunque no tuve tiempo de acercarme a visitar "La Loma" si pasé por Santibañez de la Peña en varias ocasiones, incluso tuve una conversación con alguien que había participado en las excavaciones arqueológicas. Mi atención, simplemente con echar un vistazo se centró en "La Peña" y en cómo visualmente destaca su majestuosidad por toda la zona (además del ademán con el que los topónimos de la comarca hacen gala). Sin duda debió ser un reclamo para las despiertas creencias de aquellas gentes que habitaron sus laderas o alrededores. Y debió estar dotada de "significado" dentro de sus propios parámetros culturales, para defender tan aguerridamente un "terruño" que dio más por lo que valen sus gentes que no por lo que ocultan sus bosques y edificios. Mi tributo en aquella guerra contra Roma no es hacia Corocotta sino hacia los que en su intrahistoria se sacrificaron y lo dieron todo por él (desde las madres, las viudas, los niños, las mujeres y los hombres). Puesto que mayor valor han de tener quienes sin armas se enfrentan a la soledad, a un destino incierto sin que dependa de su propia pericia o su propio valor; que los que las empuñan en campo abierto frente a un solo destino: La Gloria por morir en combate o la Gloria por conseguir una victoria frente a su enemigo. Sin embargo el silencio se cierne sobre quienes anónimamente aportaron todo por ni siquiera recibir un nombre para la posteridad.
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