El ejercicio de presentar ante ustedes temas tan variados, requiere mucha dedicación. Guiado por historias que me seducen, bien porque me gusta cómo las cuentan los demás, bien porque me parece de justicia empujarlas hacia este rincón, que ya es para mi como una casa, donde convivo con ustedes, voy acomodando aquí sensaciones nuevas cada día.
Se trata de explicarlo en pocas palabras y de recordarlo, mostrando a pie de entrada las direcciones que nos explicarán con detalle la vida y obra en este caso de los autores que vamos rescatando.
Hoy voy a fijarme en Blas de Otero, poeta vasco, de la generación del 36, enclavado dentro del grupo de los desarraigados, para quienes el mundo se encuentra invadido por la angustia y el sufrimiento. Los críticos afinan más su postura, la conocida como paso "del yo a nosotros", donde se remueven primero los problemas personales, existenciales y religiosos del autor, para luego enfrentarse a los problemas colectivos...
Movido por todas esas historias, tal vez por la escisión que provoca el exilio a tantos otros poetas de su tiempo, el autor reniega de los poemas realizados entre 1935 y 1944. Quiere empezar de cero con el libro "Ángel fieramente humano", al que pertenece el poema que hoy presentamos.
Crecida
con la sangre hasta el borde de la boca,
voy avanzando lentamente,
con la sangre hasta el borde de los labios
algunas veces,
voy avanzando sobre este viejo suelo,
sobre la tierra hundida en sangre,
voy avanzando lentamente,
hundiendo los brazos en sangre,
algunas veces tragando sangre,
voy sobre Europa
como en la proa de un barco desmantelado
que hace sangre,
voy mirando, algunas veces, al cielo bajo,
que refleja la luz de la sangre roja derramada,
avanzo muy penosamente,
hundidos los brazos en espesa sangre,
es como una esperma roja represada,
mis pies pisan sangre de hombres vivos muertos,
cortados de repente, heridos súbitos,
niños con el pequeño corazón volcado,
voy sumido en sangre salida,
algunas veces sube hasta los ojos y no me deja ver,
no veo más que sangre,
siempre sangre,
sobre Europa no hay más que sangre.
Traigo una rosa en sangre entre las manos
ensangrentadas. Porque es que no hay más
que sangre,
y una horrorosa sed
dando gritos en medio de la sangre
Última actualización, Ene2025 | +476👀
Blas de Otero (1916-1979) nace en Bilbao. Cursó el bachillerato en Madrid y Derecho en Valladolid. Durante algún tiempo se dedicó a la enseñanza, tarea que abandonó mas tarde para dedicarse de lleno a su obra. Viaja por España, y reside a temporadas en otros países: Francia, China, Cuba etc...el resto del tiempo vive en Valladolid. Su poesía está inserta en la llamada Promoción del 40, en el grupo que Dámaso Alonso denominó como "Poesía desarraigada" y que surge, sobre todo, tras la publicación de su libro "Hijos de la Ira". Blas de Otero evolucionó, con otros poetas, hacia la llamada "Poesía Social", que sitúa los problemas humanos en un mundo social y que pretende ser un instrumento, entre otros, para transformar el mundo.
Para saber más:
"Rincón del Vago"
SOBRE ESTA BITÁCORA

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