El Toto Zaugg nunca tiene frío
Entre mayo y junio del 2003, recién llegado a Vitoria desde mi Uruguay natal, estaba en mi flamante curro de camarero de barra, en un bar del centro. De aquellos días acaparo numerosas anécdotas, pero esta en particular me marcó para siempre.
Mario Raúl Geymonat
El Toto casi nunca cantaba, pero no sé de dónde sacaba tantos chistes y amenizaba esos encuentros de amigos, entre canción y canción, con sus cuentos. Entonces si se invitaba a uno, el "pack" era de dos, jajajaja, y allá se presentaban. Muchas noches de reuniones compartí con ellos. Tuve esa dicha de haberlos conocido y haber tocado la guitarra con el Ñato en más de una ocasión.
Y en esa lejana primavera del 2003, a kilómetros de distancia de mis "pagos", con todo lo que conlleva el desarraigo, ese "exilio económico" que te lleva a dejarlo todo: familia, amigos, costumbres, en busca de un futuro un poco mejor, estaba sirviendo cafés a los clientes habituales del bar, y uno de ellos me dijo, (sabiendo que yo era uruguayo), que le gustó mucho la obra de Eduardo Galeano, y que me iba a dejar uno de sus libros para que lo leyera.
El libro era "Patas arriba, la escuela del mundo al revés". Una crítica social donde se exponen las injusticias del mundo, donde los valores aparecen invertidos y se legitima el poder a costa de los más vulnerables. Lo empecé a leer con mucho entusiasmo, pero al llegar a la página 47 no pude seguir. Se me hizo un nudo en la garganta y las lágrimas de la emoción me nublaron los ojos... Galeano, citaba una ocurrente anécdota del Toto Zaugg.
Palabras más, palabras menos, escribió:
Cuando pude regresar en el 2005, estaba deseando encontrarlo para contar esa vivencia mía, pero se me había adelantado en el viaje, y no pudo ser.
SOBRE ESTA BITÁCORA

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Buenos días Froilán
ResponderEliminarHoy leo en Curioson anécdotas de los hermanos Zaugg, el Toto y el Ñato, dos valientes que abordan la vida como otros muchos, mirando siempre su lado bueno, incluso en lo peor. No me extraña que se acordara de ellos Eduardo Galeano en su libro "Patas Arriba, La escuela del mundo al revés" y conocer lo que nos ha ido viniendo encima.
Un abrazo
Mario, que recaló en Vitoria con su coral en 1999 (pueden leer aquí su semblanza en Curioson) nos va a deleitar periódicamente con historias que siempre nos dejan pensativos. Seguro que él encuentra un momento para el recuerdo y nosotros para recrearnos en su mundo lleno de historias para pensar.
ResponderEliminarGracias Mario. Un abrazo.
Estimado Froilán, el agradecido soy yo, a vos y a los lectores que siguen tus publicaciones. No soy un experto en esto de la escritura, pero lo que me atrevo a contar, no son más que vivencias que me han marcado de alguna manera, y ya que me das esta oportunidad, trato de compartirlas, siempre desde el corazón.
ResponderEliminarQue buenísima idea la de Froilan!! Y también agradecerle a nuestro querido Marito (que se prende de un cable pelado igual, pero siempre desde el corazón y eso no tiene desperdicio. Abrazo y aplaudo deseos a de encontrarnos en estas anécdotas.
ResponderEliminarGracias Selma!!!
EliminarHola a todos, mi nombre es Gustavo Méndez, tengo 62 años, vivo en Montevideo, Uruguay desde hace más de 35 años, también soy de Cardona, ciudad que adopté y amé y sufrí pues en realidad nací en Nueva Helvecia o Colonia Suiza, otra hermosa ciudad de Uruguay llamara así por la llegada de suizos allá por los finales de 1800 al territorio uruguayo. En mi adolescencia conocí a los hermanos Zaugg intimamente, mi padre panadero, preparador técnico de fútbol y cantor de tangos (muy bueno por cierto) los conoció en una de esas noches de bohemia y fueron grandes amigos. Decena de noches en bailes (mi padre cantaba en orquesta y el "Ñato" era guitarrista, pero además mi viejo era un excelente maestro de pala, como le llaman aquí al jefe de una panadería, no el dueño, sino aquél que hace el pan. En ocasión de que mi padre era el encargado de una panadería en una localidad que se llama Palmitas (a unos 60 kilómetros de Cardona, el "Ñato" y el "Toto" se fueron a vivir con mi familia a esa localidad con el pretexto de pintar la casa, cosa que luego de un año, no ocurrió. Mi madre era una persona muy paciente, pero ya era demasiado, dormían , cantaban y tomaban casi todo el día, pero no trabajaban, así que eran ellos o nosotros según el ultimátum de mi madre a mí padre. Fueron obviamente ellos, y así con su guitarra el "Ñato" y con su humor burlón el "Toto" regresaron a Cardona. El "Ñato" era gordo, el "Toto" flaco y se amaban, siempre de buen humor y amigos de todos. Cuando mi familia regresó a Cardona la amistad continuó, era imposible llevarse la con ellos. Compartí muchas noches de serenata de fin de año con mi padre y ellos cantando por toda la ciudad toda la noche, las personas nos abrían sus puertas mientras cantábamos (yo cantaba también) una vieja canción que decía "muchachos está noche, saldremos por los barrios .." hasta que al final casi siempre volvía yo con ellos a rastros, en cada casa una copita tenía sus consecuencias 😉. Si conocí a los hermanos Zaugg, el "Toto" amaba tomar cerveza, una noche mi padre le dijo: "¡Toto deja de tomar tanta cerveza!", a lo que el Toto le contestó: "¡ya dejé!"...y continuó...
ResponderEliminar"deje de tomar de a litro, ahora tomo de 3/4".
Qué grande Polaco, gracias por tus valiosos testimonios!!!
EliminarCinco horas estuvo Froilán en Vitoria con su amigo uruguayo Mario Raúl Geymonat, asiduo lector de Curioson, y le hizo una entrevista en la que nos dio a conocer al personaje. Firmó el contrato para que escriba en Curioson, con el Cuaderno “Ecos de su tierra”. Se estrena con “El Toto Zaugg nunca tiene frío”, en el que nos presenta a los hermanos Zaugg, el "Toto" y el "Ñato" y nos habla del libro de Eduardo Galeano "Patas arriba, la escuela del mundo al revés", que al leerlo se sorprende de que cite a Toto Zugg, quien nunca tenía frío porque “andaba con la misma ropa en invierno que en verano”, dada la austeridad con la que vivía. Quiso Mario verse con Eduardo Galeano en su visita a Uruguay, pero no pudo ser.
ResponderEliminarInteresante la historia, entra Mario con buen pie en Curioson. Un buen fichaje Froilán, como pudiera ser el de Gustavo Méndez por su estupendo comentario, que también conoció a los hermanos Zaugg, y nos cuenta la historia de forma brillante. Enhorabuena Mario y Gustavo por esta interesante historia.
Gracias .
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