Volver al pasado
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Nuestras sociedades ya no son clasistas, sino de clases medias, ni están basadas en la industria, sino en los servicios, especialmente en el conocimiento y la información, y su futuro está en el ámbito digital. Además, vivimos en economías abiertas tanto en flujos de capitales como de bienes, servicios y personas, lo que nos obliga a competir globalmente. El keynesianismo en un solo país es hoy imposible y la globalización no tiene marcha atrás. España, además, ha decidido sumarse a un proyecto de integración que le da acceso al mercado más rico y extenso del mundo y a la capacidad de recibir inversiones que modernicen nuestro país y posicionarse de una forma ventajosa. A cambio, claro está, acepta limitaciones a su soberanía. "Podemos" dice inspirarse en el modelo escandinavo, pero es en esos países donde la socialdemocracia ha entendido más rápida y eficazmente que para redistribuir hay que ser más productivo, flexible, competitivo y abrirse más a la globalización. Estos son los parámetros desde los que pensar sobre el futuro, y las soluciones no son fáciles. Podemos ha abandonado el terreno de la crítica a la corrupción y la desigualdad y ha entrado en el programático, desvelando sus debilidades.
Nuestras sociedades ya no son clasistas, sino de clases medias, ni están basadas en la industria, sino en los servicios, especialmente en el conocimiento y la información, y su futuro está en el ámbito digital. Además, vivimos en economías abiertas tanto en flujos de capitales como de bienes, servicios y personas, lo que nos obliga a competir globalmente. El keynesianismo en un solo país es hoy imposible y la globalización no tiene marcha atrás. España, además, ha decidido sumarse a un proyecto de integración que le da acceso al mercado más rico y extenso del mundo y a la capacidad de recibir inversiones que modernicen nuestro país y posicionarse de una forma ventajosa. A cambio, claro está, acepta limitaciones a su soberanía. "Podemos" dice inspirarse en el modelo escandinavo, pero es en esos países donde la socialdemocracia ha entendido más rápida y eficazmente que para redistribuir hay que ser más productivo, flexible, competitivo y abrirse más a la globalización. Estos son los parámetros desde los que pensar sobre el futuro, y las soluciones no son fáciles. Podemos ha abandonado el terreno de la crítica a la corrupción y la desigualdad y ha entrado en el programático, desvelando sus debilidades.
José Ignacio Torreblanca
Profesor en Departamento de Ciencia Política de la UNED. Editor Asociado de la bitácora BlogEuropa.
Última actualización, Feb2025 | 347👀