Edén en Mur, Lleida
GRAN GUÍA TEMPLOS ROMÁNICOS
MUR (LLEIDA)
Templo de Santa María y Castillo
Desavenencias entre los primos condes Ramón V del Pallars Jussá y Artau I de Pallars Subirá por el control del territorio, nos dejaron estas joyas románicas. Ramón se casa con Valença, hija de Arnau Mir de Tot y recibe como dote el castillo y el templo de Mur. Valença, su esposa, condiciona esta cesión esponsalicia a hacer del templo de Santa María, consagrado en 1069 por el obispo Guillén Guifré de Urgell, su panteón real donde había sido sepultado su marido. Su hijo, Pere Ramón, ofrece este templo a la protección pontificia y queda exento de la jurisdicción del obispado de Urgell.
Canónigos de Mur fracasaron en el intento de convertirla en premonstratense y Clemente VIII en 1592 la ordena colegiata hasta que en 1852 la Bula Quae Diversa de Pío Nono la convierte en simple parroquia dependiente el obispado de Urgell.
Santa María, que fuera antes templo con advocación a San Pedro y San Esteban, tiene origen basilical de tres naves de la que se transformó la septentrional estrecha para añadir tres capillas góticas.
Su planta está desviada al noreste como denotan sus arcos fajones no perpendiculares al eje principal. La cabecera con dos ábsides, central y meridional. Planta semicircular y desigual en tamaño y altura. Exterior con dos lesenas que delimitan tres entrepaños con ventanales de doble derrame y medio punto. Ábside coronado por friso de nichos. Los arquillos de los ábsides apoyados en ménsula. Muros laterales románicos. El más occidental del meridional el más original, con ventana de doble derrame y puerta de acceso.
Fachada del oeste, con espacio de tímpano y óculo, se corona con espadaña posterior, no alineada con la ventana geminada y desplazada del eje central.
Una segunda espadaña, más pequeña, en el tramo oriental.
El interior, la naves con pilares cruciformes, fajones y formeros a nivel inferior. Naves con bóveda de cañón.
Ábsides con cuarto de esfera enmarcados por arcos de medio punto. Pilares cruciformes y pilastras adosadas que terminan en semicolumnas.
Sus pinturas murales fueron vendidas al Museo de Boston y las pocas rescatadas se conservan en el MNAC de Bacelona donde destaca la del nivel superior que mi madrina Laura reproduce con exquisita técnica: Maiestas Domini en el centro con mandorla rodeado de doce estrellas rojas, siete a la derecha ( Apocalipsis 1, 13 y 20). Nimbo crucífero con Alfa y Omega. Fuera de la mandorla, el Tetramorfos, alados, nimbados y con los Evangelios. Túnica talar. Cojín sobre madero horizontal, pies descalzos sobre escabel y bendice con la diestra mientras en la izquierda sostiene el libro abierto de la Vida ( EGO SUM VIA VERITAS ET VITA NEMO VENIT AD PATREM NISI PER ME, Juan 14,6).
De la mandorla cuelgan siete lámparas, las que cita el Apocalipsis 4,5 como los siete espíritus de Cristo.
Se explica el Tetramorfos mediante inscripciones: Esto lo hace Mateo adoptando figura humana; Juan vuela como águila y llena los astros con su palabra; Marcos ruge con la profunda voz del león por el desierto y Lucas bajo la forma de toro tiene derecho sacerdotal.
En el muro absidial, entre ventanas el Apostolado con sus nombres. Todos lucen nimbo y libro, menos Santiago con rollo y Andrés. Pedro y Pablo a ambos lados cierran el congreso con sus atributos: llave y alopecia, respectivamente. Intradós con el fratricidio de Caín y Abel y su reprobación. En el semiciclo, escenas de Anunciación, Visitación, Natividad, Anuncio a los pastores y restos de Epifanía con la Virgen sedente sosteniendo al Niño. En el meridional, la Ascensión con discípulos testificales del hecho.
El claustro, irregular, con pandas de cinco arcos y seis columnas con capiteles figurativos.
